DISTURBIOS SEXUALES o FORMAS DE ESTAR EN EL MUNDO. La intersección arte, ciencia y políticas sexuales.

Escrito por Barbara Garcia. el 16 de octubre de 2021

“Usar la conversación en lugar de lo magistral puede ofrecernos una forma concreta de ser en relación con otra forma de ser y de conocer, sin intentar mediar esa forma de vida con criterios que son ajenos a ella” HALBERSTAM, Jack. El arte queer del fracaso

Este ensayo se sitúa desde mis recorridos profesionales y biográficos. Tiene dos fundamentos medulares, por un lado, es una interpelación directa a mi vivencia, mi conexión con la literatura, el arte audiovisual y otros sentires sexoafectivos y por el otro es un metaanálisis lleno de preguntas (no verdades) de espacios políticos de lucha sociosexual desde una mirada interdisciplinar,  situado sobre mi propia trayectoria en el sistema médico cisheteropatriarcal. El fin? intentar enunciar saberes sexodisidentes desde una perspectiva sanitaria transfeminista. El por qué? Porque si bien desde la medicina se acompaña a las corporalidades, poco se cuestiona interna y colectivamente cómo impactan los cambios, los activismos y luchas sociales en la salud, sobre todo respecto de los derechos sanitarios del colectivo LGBTIQA+. Percibo que el motor de la temática es porque me siento identificada con las disidencias. ¿Por qué me siento identificada con las disidencias? La medicina sexual es una disidencia, pues lo inherente al sexo y al género siempre fue un tabu, lo inmoral, lo pecaminoso, lo prohibido, lujurioso.  Entonces la sexología por tanta represión moralista es una ciencia relativamente joven, y una ciencia que tiene como variable la cultura. Al  estar militada por personas, mayoritariamente blancas-cis-hetero  puede convertirse en una nueva normatividad o ser re estructurada como una ciencia con saberes situados donde se alojen las diversas formas de ser en el mundo, sin patologizar ni normativizar, sino mas bien garantizar derechos que van de la mano con la humanidad.

Ahora pienso en lo inter y trans seccional de la sexualidad y me pregunto ¿Cómo ve un Doctor en Letras la sexualidad disidente? ¿Cómo ve una ginecóloga y obstetra la sexualidad diversa?

Facundo Saxe en su texto La trampa mortal: derivas maricas de la disidencia sexual en la producción de conocimiento científico al recuerdo infantil de un beso, cita a Henríquez Silva quien enuncia

 "La disidencia sexual es para mí un ejercicio, una forma de deformar las cosas.

Pensar al revés el mundo y desobedecer cada orden que otro te indica.

Cuestionarse hasta unx mismx, mis gustos, mis odios, mis deseos y sospechar de lo

que me rodea. Saber odiar y saber fracasar, pero siempre mejor. Mirarme el

cuerpo y desarmarlo, darle nuevos sentidos a mis órganos y desorganizar lo que

alguna vez aprendí en el colegio sobre el cuerpo humano. No ser humano, no creer

en el género, desaprender el romanticismo, imaginar nuevas formas de afecto de la

memoria y de la propia biografía. Pensar mis sucias ganas como una pulsión que

puede ser política y hasta subversiva. Creer en el disenso y no en el consenso.

Difuminar ese límite binario entre realidad y ficción, travestir el habla también de

feminismos. Atentar contra la sexualidad que conocemos. Sin estado, sin legalidad.

La disidencia sexual es para mí un deseo de anarquismo sexual post-humano. Es

un escribir de cierta manera, de nutrirse de referentes, de mostrar el cuerpo,

politizar la letra, de infiltrar teoría encarnada. Llenarse y contaminarse de

escrituras corporizadas que nos entregan un lugar, que nos permiten hacernos de

un cuerpo para luego quizás destruir (Henríquez Silva, 2015: 119).

Entonces  es en ese tipo de definiciones donde pienso en la disidencia sexual y su intersección con la medicina, la ginecología y la sexología es imprescindible la mirada antropológica y sociológica de las sexualidades con otras ciencias, porque es conocimiento  situado más allá de tejidos, órganos y sistemas,quizás las ciencias duras tienen muchos sentires de la cultura que escuchar. 

Las personas estan atravesadas culturalmente por contenidos audio visuales.

Hollywod construyó politicas represivas contra las disidencias como con el CODIGO HAYS, dandole al cine, un medio de difusion de ideas  patologizador de la homosexualidad, lesbiandad, en fin, libertades sexuales que hoy tenemos el privilegio de gozar por ser parte nuestros derechos humanxs. Pero desde 1950  el cine tuvo un giro conservador y transhomolesbodiante. El Motion Picture Production Code, más conocido como código Hays, fue un código de producción cinematográfico que determinaba, en las producciones estadounidenses, con una serie de reglas restrictivas, qué se podía ver en pantalla y qué no. La lista de tematicas sexo afectivas prohibidas es larga, pero lo preocupante es que desde sociedades cientificas a nivel internacional se empezaron a codificar manuales de patologias donde sincronicamente se inscribia como patologias a prácticas sexoafectivas disidentes. Manuales como el CIE el DSM fueron intervenidos el 17 de mayo de 1990 por la OMS quien eliminó la homosexualidad del listado de dolencias psiquiátricas.

La Conferencia de Población y Desarrollo de El Cairo (1994) constituyó un punto de inflexión histórico en el avance de los derechos sexuales y los derechos reproductivos (DSyDR) de las personas. En  Argentina, la reforma constitucional de 1994 incorporó el artículo 75 inciso 22 a la norma suprema, reconociéndose constitucionalmente el derecho a la salud sexual y el derecho a la salud reproductiva, dos derechos humanos, distintos entre sí, pero inescindiblemente unidos.

ACTIVISMO DISIDENTE

Muchas ramas del arte como la ciencia y el cine con sus melodramas cinematográficos traducen la disciplina cisheteropatriarcal. Tras la Segunda Guerra Mundial, aproximadamente desde 1945 hasta finales de la década de 1960 surge el término homofilo, un decir que implicaba lo intrincado que era habitar esa identidad en esa época donde las personas eran arrestadas, torturadas, asesinadas por acostarse con personas de su mismo género. Luego el movimiento gay de 1969 desde Stonewall con más activismo, lucha contra la despatologización de las orientaciones e identidades sexuales disidentes. Pero qué pasa con el feminismo desde los 80 con el  homoodio en el contexto de la crisis del SIDA? El movimiento gay se divide y algunos toman espacios como lo queer, usado al principio como insulto paraguas. Esto  puede ser interpretado como un fracaso de la unión de las disidencias o bien como una deriva de las mismas hacia una forma más colectiva de mirarnos, de leernos para interpretar la cultura, leer para pensar el pasado, lo abyecto. La carroña sexual que durante siglos generaba Disturbios sexuales en cine, literatura, ciencia y política, en los 90 con Gender Trouble de Judith Butler y los Transgender studies en 1995 comienza hasta la actualidad un recorrido académico de estudios sexoafectivos en donde se corre la norma y se comienza a mirar la disidencia como una forma de estar en el mundo.

En esa época, yo tenía 9 años. Mi madre amante de la literatura desde antes de ser profe de letras me dejaba solo dos veces al año elegir libros de su biblioteca, durante años la selección fue pequeña con la respuesta de "son libros que no vas a entender con 9 años", a lo que yo siempre me preguntaba cómo sabía si no los había yo abierto? aunque después de mucha tensión, llegábamos a acuerdos y me fue facilitando algunos de los -no diría prohibidos sino- más preciados, esos que eran para grandes. Los libros siempre fueron un refugio, cuando los demás disfrutaban de juegos, deportes, danza clásica etc, yo que si bien intenté disciplinarme como infante, siempre sentía con los libros que mi mundo interior  estaba lleno de historias que otrxs escribían. Con relatos, poesías, ensayos, de cómo es el mundo. Pero entendía que ese mundo era distinto para Federico García Llorca con sus poesías en España que para Maria Elena Walsh con sus canciones y cuentos y eso lo supe cuando mi madre me dejó leer esas derivas, si no quizás no llegaba a esa empatía. 

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Pensar en formas de ser en el mundo sabiendo esas historias mientras veía dibujos animados con mi hermano Federico (llamado así por el escritor) y analizar lo que había detrás del discurso de las Sailor Moon, los caballeros del zodíaco y Dragon Ball ( muy de los 90) fue algo  paradójico, y lo reviví en el seminario de Facundo Saxe Poéticas y políticas en la literatura y las artes. Al analizar Géneros y sexualidades como disturbios culturales, me vi valorando nuevamente el arte, desde la cultura y literatura pero esta vez con otros ojos, unos ojos de una mujer cis género, heterocuriosa, sapiosexual, médica en deconstrucción de la hegemonia de los cuerpos sexuados.

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Cuando sitúo mi  recorrido hacia la sexología como disidencia, me refiero particularmente a que  fue categorizado por muchas personas colegas como algo banal, no académico, liviano, sin importancia, comparado con acompañar a alguien con una neumonía o un cáncer. Sintiendo esas frases como "vos que te dedicas a gente rara nena"-por personas trans- supe que estaba en el camino correcto, que iba a ser la disidente. No vas a operar más? me decía mi madre, ¿no vas a salvar más vidas? La vara con que se mide el éxito y el fracaso en medicina debería ser la vida y la muerte? ¿Quiero asumir la responsabilidad ficticia del éxito en la medicina? ¿Por qué el goce, con lo complejo de su multivariabilidad de contextos, hormonas, neuronas, clítoris, bocas, sabores, prohibiciones, olores, miradas, roces,  es considerado aún algo poco serio? La mirada de HALBERSTAM, Jack.  en El arte queer del fracaso me dio un horizonte distinto en este sentir:

“Que te tomen en serio significa perder la oportunidad de ser frívolo, promiscuo e irrelevante. El deseo de ser tomado en serio es precisamente lo que lleva a la gente a seguir los caminos ya probados de la producción del conocimiento, unos caminos de los que me gustaría desviarme un poco. En realidad términos como «serio» y «riguroso» suelen ser palabras de la jerga académica, y de otros contextos, para lograr una corrección disciplinaria; señalan una manera de formar y de aprender que confirma Io que ya sabemos sobre los métodos aceptables del saber, pero no nos permite tener percepciones visionarias o dejar volar nuestra fantasía; es una forma de instalarnos en los territorios bien iluminados y de saber con precisión qué camino tomar antes de empezar. En su lugar, como muchos otros/as antes de mí, propongo que el objetivo sea perder su propio camino, y estar preparado/a para perder más de un camino.”

A veces el fracaso no solo depende de una mala práctica sino muchas veces de cuestiones estructurales, pero ¿qué es el fracaso? Esa vivencia tan íntima y personal muchas veces está atada irrisoriamente a la estructura, al entramado cultural que nos toca. Si las desigualdades de raza, género, orientación sexual etc etc etc, varían tanto en cada lugar del mapa, el número de fracasos sería infinito? cuando un matrimonio falla, se ve como un fracaso? ¿Cuándo un hombre se enamora de otro? cuando eliges mostrar al mundo tal cual te autopercibis es errar, fallar? La disidencia, el ir por otro camino siempre se nos mostró como un fracaso, pero las formas normadas fueron exitosas? felices? aprendieron algo del afuera? del otre? Entonces no todo éxito y fracaso depende de unx sino más bien de todxs, de lo colectivo. Esto puede ser visto como una obsesión a la competitividad insensata- que en la academia abunda- como nos trae Jack Halberstam en  El arte del fracaso queer. Allí nos muestra lo precario de los modos de éxito en que viven determinadas personas. "Fracasar" tiene como ventaja el utilizar la experiencia ante las desigualdades estructurales cotidianas y el librarse de competir contra ideales cisheteropatriarcales.

 En el camino al éxito o fracaso habrá tantos matices blancos, negros y grises, como modos de ser en el mundo alojamos. Por eso habrá y seguirá habiendo  disciplinas (medicinas, feminismos) sombríos con negatividad y rechazos, así como también los que busquen  reformar, transformar las concepciones clásicas de éxito y fracaso o que tiendan a profundizar en el camino a la diversidad como categoría 0 para la inclusión. Porque para que una imagen en blanco y negro exista se precisa de luces y de sombras.

 Este ámbito alternativo académico, sexológico, gestado por  fracasadxs, disidentes, inconformistas, es la luz que se precisa para evitar que se promueva el pensamiento  lineal  y se abra el pensamiento crítico. No solo en la medicina general, que es en muchas ocasiones la punta de mi iceberg, sino también en los libros de texto de Ginecología que leí sin perspectiva de género ni de deseo, en los pases de sala que presencié en la cabecera de  pacientes sin su consentimiento, en los abusos que viví por parte de docentes por su posición, en los juegos de varones que no me dejaron participar en jardín, y tantas cosas más en una relativa posición de privilegio, en todos esos instantes hubo modos de ser en el mundo que fueron “descalificados”. Los mundos sociales en que vivimos son rígidos o flexibles? esto de quién depende? En el camino de producir esta realidad, ¿dejamos a personas detrás? Se pisan las prácticas sociales diversas o se las deja ser libremente? Seguimos estigmatizando al otre por sus conductas sexuales? Qué interesante sería pensar que todo hecho sexualizado es un arte, quizás entonces de esa manera no lo enjuiciemos ni para otres ni para nosotros mismos. Si  simplemente alojamos la vivencia de nuestras sexualidades como arte, como algo libre que tengo derecho a vivir mas comprendiera que no estoy obligadx a hacerlo, qué nuevas preguntas surgirían? qué cosas nos permitiríamos?

 BIBLIOGRAFÍA

científico al recuerdo infantil de un beso. Etcétera. Revista Del Área De Ciencias Sociales Del CIFFyH, N.3. Córdoba:

UNC. Recuperado de https://revistas.unc.edu.ar/index.php/etcetera/article/view/22591

  • Gavrila, C. (2018). No mentimos, agrandamos mundos pequeños. Intervención en el

conversatorio “Lecturas torcidas y descolonización del saber ¿la disidencia sexual

en llamas?”, 21 de octubre de 2018, La Plata. Inédito.

  • Haraway, D. J. (1995): Ciencia, cyborgs y mujeres. La invención de la naturaleza, Capitulo 7, Conocimientos Situados.
  • Butler Judith: Deshacer el Género Undoing Gender Publicado en inglés, en 2004, por Routledge, Nueva York.
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