Escrito por Doc. Barbara. Garcia el 6 de enero de 2026
En la consulta hay una pregunta nueva que empecé a sumar a la historia clínica.\ No aparece en los libros clásicos de ginecología, pero aparece **todos los días en la vida real**.
👉 ¿Cuánto tiempo tocás una pantalla?
👉 ¿Cuánto tiempo compartís con tus vínculos?
👉 ¿Cuánto tiempo mirás a alguien a los ojos con atención real?
👉 ¿Cuánto tiempo dedicás al contacto, al cuerpo, al encuentro?
Porque la baja del deseo sexual no aparece de la nada.
Y sí, tiene múltiples causas —hormonales, vinculares, emocionales—
pero en parte también se traduce en tiempo.
Vivimos en un contexto de hiperestimulación constante.
Scroll infinito, notificaciones, mensajes, reels, noticias, exigencias.
📊 Algunos datos que vemos en estudios poblacionales:
El uso prolongado de redes sociales se asocia a:
📌 El deseo necesita presencia, no multitarea.
Otra pregunta que hago en consulta y que incomoda (porque es honesta):
👉 ¿Lo que estás viendo en redes te erotiza?
👉 ¿Te conecta con tu cuerpo o te desconecta?
👉 ¿Te deja de buen humor o más irritable?
Porque no todo estímulo es erótico.
Mucho contenido sobrecarga, compara, exige y fragmenta la atención.
Y el cuerpo, cuando está cansado o saturado, no desea.
El deseo no solo depende de hormonas o de pareja.
Depende de algo más básico:
🧠 atención
🫀 registro corporal
🤍 disponibilidad emocional
Si todo el tiempo libre se va en pantallas,
¿cuándo aparece el espacio para sentir?
Trabajo con redes. Comunico en redes. Acompaño desde redes.
Y aun así, me di cuenta de que necesitaba límites.
Empecé a dosificar:
Y algo cambió.
No porque las redes sean “malas”,
sino porque el cuerpo necesita ritmo, pausas y presencia.
No se trata de eliminar pantallas, sino de recuperar decisiones.
👉 ¿Vos te dosificás?
👉 ¿Qué hacés con el tiempo que te sobra cuando bajás pantallas?
👉 ¿Entrenás?
👉 ¿Te vinculás para ser feliz o solo para cumplir?
En consulta veo algo claro:
cuando una persona recupera tiempo para sí y para sus vínculos,
el deseo muchas veces no se fuerza: aparece.
La salud sexual no vive solo en los genitales.
Vive en:
Por eso esta pregunta llegó para quedarse en mi historia clínica.
📍 Porque el deseo no está roto.
📍 Porque el cuerpo habla.
📍 Y porque todavía estamos a tiempo de escucharlo.
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